El ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Giménez, anticipó que se agravarán las penas para los detenidos que protagonizaron el motín en la Alcaidía 1, ubicada en Lavalle al 400, y tomaron como rehenes a tres efectivos policiales. “Un problema entre ellos. Uno tenía una mala conducta con los demás y por eso se armó la pelea”, explicó el funcionario sobre el origen del conflicto. Según detalló, cuando los agentes ingresaron para separar a los internos, la situación escaló y los policías quedaron retenidos. Los responsables enfrentarán acusaciones por robo, privación ilegítima de la libertad y amenazas.
Giménez también reveló que los presos utilizaron el teléfono celular del efectivo que permaneció como rehén para realizar operaciones bancarias. “El celular que usaron es el que le robaron al oficial mayor que estaba retenido. Le vaciaron todas las cuentas, por eso también la acusación de robo”, afirmó. El operativo se extendió durante aproximadamente cinco horas y requirió la intervención de negociadores, personal policial, Bomberos y equipos del SAME. De acuerdo con la información oficial, no hubo personas heridas y los detenidos y efectivos fueron revisados por profesionales médicos.
Tras recuperar el control de la dependencia, el ministro confirmó que la Alcaidía 1 permanecerá cerrada temporalmente y que los detenidos serán trasladados a otras instalaciones. En total, 23 presos quedaron involucrados en el episodio, mientras que otros siete fueron apartados por no haber participado del motín, según los datos difundidos. La decisión de endurecer las consecuencias penales busca sancionar tanto la toma de rehenes como los delitos cometidos durante el enfrentamiento. La investigación judicial deberá determinar la responsabilidad individual de los implicados y las imputaciones que finalmente se formalizarán. |