El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires puso en marcha un ambicioso plan para renovar 18 kilómetros de conductos pluviales mediante una técnica vanguardista denominada "sin zanja", que permite reparar y reemplazar los túneles subterráneos sin necesidad de interrumpir el tránsito superficial. Las obras, que comenzaron a principios de noviembre, se ejecutan con la participación de las empresas Ineco y Amteca (IEDSRA) y avanzan en cuatro frentes simultáneos: frente a la Plaza General Pueyrredón (Cabildo y Juramento, en Belgrano), sobre la avenida Figueroa Alcorta entre La Pampa y Olleros (Palermo), en la calle 20 entre Álvarez Thomas y el eje Manuel Montes de Oca (Villa Crespo) y en la avenida Don Pedro de Mendoza, a la altura de Australia (La Boca). La primera etapa del proyecto contempla la renovación de 2.300 metros lineales de cañerías de entre 1,20 y 2,40 metros de diámetro, con un plazo estimado de nueve meses de trabajo en horario diurno, de 8.30 a 18.
El método empleado, conocido como Método de Excavación Progresiva (MPE), se apoya en tres máquinas capaces de perforar los conductos dañados sin excavar a cielo abierto. Cada equipo avanza destruyendo el recubrimiento antiguo de los tubos mediante ruedas de acero, mientras coloca la nueva cañería que llega por tramos de 3 metros de diámetro: en total son 30 caños con sistema de propulsión propio que se desplazan movilizando más de 13 toneladas. El barro generado por el trabajo de perforación se extrae, se filtra y se recicla dentro de las mismas obras, lo que reduce el impacto ambiental del proceso. Esta tecnología, ya probada en proyectos ferroviarios, permite modernizar la red de desagües con mínima interferencia en la vida urbana.
La segunda fase del plan consiste en el dragado de casi 16 kilómetros de colectores y desagües de la red primaria pluvial, una tarea de limpieza que apunta a eliminar los sedimentos acumulados durante décadas y a mejorar la capacidad de evacuación del agua en cada tormenta. Los trabajos se concentran en una amplia zona de influencia que abarca Recoleta, Palermo, Belgrano, Núñez, Colegiales, Villa Ortúzar, Chacarita, Villa Crespo, La Boca y Barracas, algunos de los barrios históricamente más afectados por los anegamientos. Para ello se utilizarán pozos propiedad de la empresa, equipados con tratamiento de lodos y sedimentos, que permitirán retirar el material de forma controlada. Con esta combinación de renovación estructural y limpieza profunda, la Ciudad busca reducir los riesgos de inundación y dotar a su red pluvial de una infraestructura renovada para las próximas décadas. |